Vender tu casa sin agencia en Mallorca: lo que te ahorras y lo que te cuesta
Vender con agente

Vender tu casa sin agencia en Mallorca: lo que te ahorras y lo que te cuesta

Por Juan Gallardo · Actualizado el

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Empiezo por lo incómodo

Soy agente inmobiliario. Vivo de esto. Así que cuando leas un artículo mío sobre si te conviene vender sin agencia, lo primero que deberías pensar es "este tío tiene un interés en la respuesta". Lo tengo. Te lo digo yo antes de que lo pienses tú.

Dicho eso, el resto del artículo va en serio. Porque hay propietarios a los que vender por su cuenta les sale bien, y decir lo contrario sería mentirte. Y hay otros a los que les sale carísimo, y también hay que decirlo. La diferencia no es cuestión de suerte: depende de cuatro variables muy concretas que vamos a ver.

Si al final del artículo decides que prefieres no comerte todo esto, aquí me tienes. Si decides lo contrario, al menos irás sabiendo dónde te metes.

Cuánto te ahorras de verdad

El argumento para vender solo es siempre el mismo: la comisión. En España los honorarios inmobiliarios se mueven entre el 3% y el 7% del precio de venta, con la media justo por debajo del 5%, y siempre con un 21% de IVA encima.

En una casa de 400.000 euros con un 4% de comisión, eso son 16.000 euros más 3.360 de IVA: 19.360 euros. Es dinero de verdad y es totalmente legítimo querer quedárselo.

Ahora bien, ese ahorro solo es real si vendes al mismo precio y en un plazo parecido al que conseguirías con un profesional. Si acabas cerrando 25.000 euros por debajo, o si la casa se te queda seis meses parada, la cuenta cambia de signo. Ahí está toda la discusión.

Si lo que quieres es la otra mitad de la película, la tienes en lo que cobra una inmobiliaria y lo que da a cambio. Es el complemento natural de este artículo.

Cuándo SÍ conviene vender por tu cuenta

Hay un perfil de propietario al que le va a salir bien, y lo describo sin trampa. Si te reconoces en todos estos puntos, adelante:

  • Tu propiedad está en una zona líquida. Un piso normal, bien ubicado, en Palma o en una zona con mucha rotación de compraventas. Producto que se vende solo, no una finca singular ni algo con particularidades urbanísticas.
  • Vas a ponerla a precio de mercado, no a precio de deseo. Sin margen para negociar hacia arriba, sin "primero probamos con 50.000 más". Precio realista desde el día uno.
  • Tienes tiempo. Disponibilidad para enseñarla entre semana, por la mañana, a última hora y en fin de semana. Los compradores no visitan cuando a ti te viene bien.
  • No tienes urgencia. No dependes de esta venta para comprar otra cosa ni tienes un plazo encima.
  • Te manejas negociando y no te tiembla el pulso. Vas a tener a alguien enfrente diciéndote que tu casa tiene humedades y que ofrece 30.000 menos, y tienes que sostener la conversación sin ofenderte y sin ceder por cansancio.

Si cumples los cinco, sinceramente: hazlo. Te ahorras un dinero real y el proceso está a tu alcance.

Cuándo el ahorro se lo come el descuento

Y ahora el otro lado. Estas son las situaciones en las que vender solo suele salir caro:

  • Cuando el precio lo pones tú. Es el punto donde más dinero se pierde, y encima no lo ves. Sin acceso a precios de venta reales (no de anuncio, de venta) es facilísimo poner un precio un 15% por encima, quemar la propiedad tres meses y acabar bajando por debajo de lo que valía. Antes de nada, entiende cómo poner el precio tú mismo sin datos de ventas reales puede costarte más que cualquier comisión.
  • Cuando el comprador es internacional. En Mallorca, buena parte de la demanda es alemana, británica o escandinava. Si no publicas en su idioma ni en sus portales, esa demanda no te llega. Y suele ser la que mejor paga.
  • Cuando negocias en desventaja. Muchos compradores particulares llegan bien informados, y algunos vienen directamente a cazar gangas de venta directa. Saben que te has ahorrado la comisión y te van a pedir exactamente eso de descuento. Es literalmente el primer argumento que sacan.
  • Cuando la casa tiene un pero. Herencia sin inscribir, obra sin licencia, suelo rústico, inquilino dentro, hipoteca alta, copropietarios. Cada complicación multiplica el riesgo de que la operación se caiga en la recta final.
  • Cuando no tienes tiempo material. Si vives fuera de Mallorca o trabajas a turnos, no vas a poder enseñar la casa cuando el comprador puede. Y las visitas que no se hacen, no se convierten.

Las dos columnas, sin maquillaje

Vendiendo por tu cuentaCon agente
Te ahorras entre un 3% y un 7% más IVAPagas esa comisión al firmar la escritura
Pones el precio con la información que puedas reunir túEl precio sale de un análisis comparativo con ventas reales
Gestionas fotos, anuncio, portales y respuestasLo asume el agente, incluido el material profesional
Enseñas tú la casa, a cualquier horaSe filtran las visitas y las hace el agente
Negocias tú, sin intermediario que amortigüeNegocia un tercero que no está emocionalmente implicado
Reúnes tú toda la documentaciónEl agente gestiona y revisa el papeleo
Redactas las arras (o pagas a un abogado)Contrato revisado como parte del servicio
Control total sobre todoCedes control a cambio de tiempo y de criterio

El trabajo que asumes, en horas

Esto es lo que nadie te cuenta cuando dice "es fácil, solo tienes que subir el anuncio". Cuenta con esto, de forma orientativa:

  1. Preparar y fotografiar la casa: entre media jornada y dos días, según si limpias, ordenas y despersonalizas o contratas a alguien.
  2. Reunir la documentación: varias semanas de plazos de espera y unas cuantas horas de gestiones. La lista completa está en todo el papeleo que vas a tener que gestionar tú, y es más larga de lo que parece.
  3. Redactar y publicar el anuncio en varios portales: unas horas, más el coste de los anuncios destacados si quieres visibilidad real.
  4. Atender consultas: es el sumidero silencioso. Muchos mensajes, muchos curiosos, muchos comerciales de agencias buscando captarte. Cuenta con dedicarle un rato todos los días durante meses.
  5. Hacer visitas: alrededor de una hora por visita entre preparar, enseñar y responder después. Multiplica por todas las que hagan falta hasta encontrar comprador.
  6. Negociar y cerrar: varias conversaciones incómodas, redacción de arras, coordinación con notaría y banco.

No es imposible. Es un trabajo. Ponle un valor a tu tiempo y métete ese número en la cuenta del ahorro.

La parte legal, que es la que da sustos

Vendiendo por tu cuenta sigues siendo responsable de todo lo que la ley te exige como vendedor, y aquí no hay atajos:

  • Vicios ocultos. Respondes frente al comprador de los defectos ocultos que tuviera la vivienda y que no fueran visibles en la visita. Los plazos para reclamar son breves, pero existen, y un comprador descontento puede complicarte la vida meses después de la firma.
  • Información precontractual. Tienes que dar información veraz sobre superficie, cargas, estado y situación urbanística del inmueble. Ocultar algo relevante no solo es feo: es una vía directa a una reclamación.
  • Las arras. Un contrato de arras mal redactado es el peor sitio para ahorrar. Si no queda claro qué tipo de arras son y qué pasa si alguna de las partes se echa atrás, te puedes encontrar devolviendo el doble de la señal o perdiendo la operación sin compensación.
  • Seguridad personal. Menor pero real: vas a meter desconocidos en tu casa sin filtro previo. Nunca hagas visitas solo y no dejes documentación ni objetos de valor a la vista.

Un punto medio que casi nadie se plantea

No todo es blanco o negro. Puedes empezar por tu cuenta con un plazo autoimpuesto (por ejemplo, dos meses) y, si en ese tiempo no tienes una oferta seria, replantearlo. Lo importante es fijar el plazo antes de empezar, cuando todavía eres objetivo, y no cuando ya llevas cinco meses frustrado.

Lo que no recomiendo a nadie es la vía intermedia mal hecha: publicar con tres agencias sin exclusiva y a la vez por tu cuenta a otro precio. El comprador ve el mismo piso con cuatro precios distintos y llega a una única conclusión, que es que ahí hay margen para apretar.

Conclusión

Vender sin agencia no es una locura ni es un atajo de listos. Es una opción que funciona con un tipo concreto de propiedad y un tipo concreto de propietario, y que sale mal cuando falta alguno de los ingredientes. Antes de decidir, échale un ojo a los errores que más caros salen al vender por tu cuenta, porque son exactamente los mismos que ves aquí, contados desde el otro lado.

Si haces números y te compensa hacerlo solo, hazlo y no mires atrás. Y si lo que quieres es que alguien se coma el papeleo, las visitas y la negociación mientras tú sigues con tu vida, hablamos de tu propiedad cuando quieras. Sin compromiso y sin sermón.

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